Poco o nada, se ha hablado sobre el «marco europeo de cualificaciones para el aprendizaje permanente» (MEC) y mucho sobre el «espacio europeo de educación superior» (EEES). Sin embargo es éste e marco el pertinente a efectos del EEE, y por tanto, necesario para la convergencia europea a todos los niveles. Este tipo de olvidos, es como una maldición histórica que requería de un pacto político para deshacerse de ella y poder mirar más allá. Europa es quien ha establecido ese marco de cualificaciones y los ocho niveles profesionales que las clasifican. Si no se aceptan tales recomendaciones y no se trabaja con ellas, entonces, extraña convergencia sería ésta. Se confirmaría así, aquello de que «si hace 25 años nos sacaban 20 años, ahora, con todo lo que hemos progresado, nos sacan 40 y holgados».
En el MEC se especifica claramente que cuatro de los ocho niveles son la esencia del EEES y, por tanto, estrechamente relacionados con los acuerdos de Bolonia: ciclo corto (nivel 5), primer ciclo (nivel 6), segundo ciclo (nivel 7) y tercer ciclo (nivel 8). ¿Cómo encuadrar estos cuatro niveles? Sí, cuatro y sin olvidar al aprendizaje permanente: un postgrado necesario en función de la empleabilidad para un determinado campo de trabajo u ocupación. De esto se debe hablar; pero no se habla. ¿Acaso aún no se percatan de que el doctorado serán necesario realizarlo desde el propio puesto de trabajo de investigación de una empresa, y que facultará para el desempeño de una ocupación de nivel ocho?
Lo mismo ocurre con el resto de los niveles del EEE. El nivel 4, se adquirirá en el puesto de trabajo, el nivel 3, mediante un postgrado de carácter ocupaciones a posteriori del grado profesional o nivel 2, y el nivel 1, por medio de programas de fondo de garantía social o de escuelas taller o de promoción de empleo.
Hemos perdido 25 años ocultando la importancia del concepto ocupacional del aprendizaje permanente. Y, mira pro donde, ahora nos dicen que no tenemos economía productiva adecuada y que la educación y la formación no superan los mínimos parámetros competitivos. No hemos usado el tiempo que se nos dio –ni lo estamos usando ahora– y aún nos atrevemos a pedir más por el hecho diferencial de las reconversiones industriales de los setenta y ocho realizadas con prejubilaciones de lujo. Es más, lo pedimos porque esas prejubilaciones se acaban y no estamos preparados. ¡A dónde llegamos!
Se presentan como águilas. Pero desde Jovellanos... ¿Sabremos lo que son águilas?, ¿no serán buitres alimentándose del cadáver, volando y ocupando las repisas de las águilas?
Sin renovar mentalidad, ni aceptar errores ¿acaso por fortuna, podremos esperar un futuro mejor?
No hay comentarios:
Publicar un comentario