Corrompemos los conceptos. Hemos marginado, corrompido y pretendido olvidar el término ocupación y, como consecuencia, hemos destruido uno de los medios para progresar. El INCUAL no está realizando una estructura que nos permita avanzar de forma eficaz por el conocimiento y el aprendizaje permanente en busca de la competitividad que nos es tan necesaria. Esto ocurre porque corrompe conceptos. Ha copiado la estructura y la metodología que el desaparecido SEAF-PPO había desarrollado antes de los ochenta del siglo pasado y que el INEM intentó aplicar en los ochenta con escaso resultado, pues todos: Educación, AASS y una interesada Administración de sonrisas y no problemas, no querían que progresara este tipo de formación ocupacional [salvo para el desarrollo y creación de centros colaboradores]. Una formación tan necesaria, y complementaria de la imprescindible formación inicial. ¡Y miren ustedes por donde!, no tenemos formación inicial ni formación ocupacional, es más, hemos proscrito el término ocupación tan importante y crucial. Hemos perdido treinta años y, con este sostenella y no enmendalla, vamos a un desastre histórico sin precedentes. La crisis que padecemos de falta de competitividad era absolutamente previsible a principios de los ochenta como consecuencia de esa persecución del concepto ocupación y su formación; era necesario que surgiera la crisis en los noventa para afrontarla, pero nos engañamos e inventamos la burbuja inmobiliaria y..., hasta hoy que seguimos igual. Cuando debíamos apostar por la creatividad, apostamos por lo manufacturero sin ver que el reparto dela riqueza se haría, no por el trabajo, sino por la creatividad en un mundo donde los androides en las fábricas ya soñaban con ovejas mecánicas. No, no es cierto que no seamos conscientes de lo que nos ha pasado, es que no queremos asumirlo y cambiar reconociendo los errores. Se estableció que el concepto ocupación era tal que tener ocupados a los parados; se le marginó cuando es un término concreto y específico, y se encumbró, por el contrario, el de cualificación que es inconcreto e inespecífico. Nos llenamos de palabras que no llevan a ninguna estructura operativa.
Así como el número de pixels da definición a una fotografía, así debe ser la estructuración y definición de las ocupaciones. El píxel debe abarcar una información de la imagen total de la realidad. Mientras Europa está aplicando ocho niveles profesionales para la clasificación de las ocupaciones aquí estamos aplicando cinco niveles [los de 1985]. La presidenta del INCUAL en 2007 nos dijo que no interesaban muchos compartimentos. Y yo me pregunto: ¿cuánta información de la realidad productiva guarda una cualificación? No, no estamos cualificados para percibir la realidad laboral y productiva e incidir en ella si empleamos sistemas de 1985. ¿Cómo no vamos a ir atrasados! Mucho BOE para garantizar poder, y muy poco concepto.
Ya he mencionado desde esta sección como hay tres concepciones formativas: FP en la empresa, FP ocupacional y FP inicial. Pues de igual forma se debe analizar la realidad: en los sistemas productivos se realizan tareas, y un conjunto de ellas configura una competencia de las mismas, a su vez, un conjunto de esas competencias puede configurar una cualificación profesional, de tal forma que un conjunto de cualificaciones configurarán una ocupación profesional. Esto establece que un conjunto de ocupaciones requerirán de una formación inicial o titulación académica concreta. Por qué es tan importante esto ahora, pues porque es a nivel de las tareas que todo está cambiando en el mundo de las ocupaciones laborales por lo que es necesario ver y abarcar esos cambios que cambian las competencias y las cualificaciones de las ocupaciones año a año [por no decir trimestre a trimestre]. Nunca tendremos esa definición del cambio porque nuestro píxel, nuestro grano, es muy gordo. En realidad el mundo académico tan sólo se apropia de palabras, y las cualificaciones sólo son formas de compartimentar titulaciones de la formación inicial. Nuestra cámara formativa para plasmar la realidad laboral apenas tiene pixels. Piensen, o pregunten, ¿cuántas ocupaciones existen en la realidad laboral española? [Si esas son las denominaciones con que las empresas ofertan empleo o los demandantes demandan empleo]. Pues piensen que cada una de ellas debe definirse por un conjunto de cualificaciones en términos que abarcarán desde la autonomía laboral, las destrezas cognitivas y prácticas, así como los conocimientos teóricos y fácticos. Y partiendo de que hay miles de ocupaciones, no creen que saldrían muchos miles más de cualificaciones. Pero no se preocupen el INCUAL ya ha definido a 454 con su macro e inespecífico sistema. La foto de nuestra realidad productiva no sale nada nítida. Y nuestra preparación para afrontar la competitividad mediante el aprendizaje permanente se desvanece. No cabe duda de que seguiremos atrasándonos. No estamos cualificados y el INCUAL [el Instituto Nacional de Cualificaciones] tampoco.
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