viernes, 25 de marzo de 2011

No estamos cualificados


Corrompemos los conceptos. Hemos marginado, corrompido y pretendido olvidar el término ocupación y, como consecuencia, hemos destruido uno de los medios para progresar. El INCUAL no está realizando una estructura que nos permita avanzar de forma eficaz por el conocimiento y el aprendizaje permanente en busca de la competitividad que nos es tan necesaria. Esto ocurre porque corrompe conceptos. Ha copiado la estructura y la metodología que el desaparecido SEAF-PPO había desarrollado antes de los ochenta del siglo pasado y que el INEM intentó aplicar en los ochenta con escaso resultado, pues todos: Educación, AASS y una interesada Administración de sonrisas y no problemas, no querían que progresara este tipo de formación ocupacional [salvo para el desarrollo y creación de centros colaboradores]. Una formación tan necesaria, y complementaria de la imprescindible formación inicial. ¡Y miren ustedes por donde!, no tenemos formación inicial ni formación ocupacional, es más, hemos proscrito el término ocupación tan importante y crucial. Hemos perdido treinta años y, con este sostenella y no enmendalla, vamos a un desastre histórico sin precedentes. La crisis que padecemos de falta de competitividad era absolutamente previsible a principios de los ochenta como consecuencia de esa persecución del concepto ocupación y su formación; era necesario que surgiera la crisis en los noventa para afrontarla, pero nos engañamos e inventamos la burbuja inmobiliaria y..., hasta hoy que seguimos igual. Cuando debíamos apostar por la creatividad, apostamos por lo manufacturero sin ver que el reparto dela riqueza se haría, no por el trabajo, sino por la creatividad en un mundo donde los androides en las fábricas ya soñaban con ovejas mecánicas. No, no es cierto que no seamos conscientes de lo que nos ha pasado, es que no queremos asumirlo y cambiar reconociendo los errores. Se estableció que el concepto ocupación era tal que tener ocupados a los parados; se le marginó cuando es un término concreto y específico, y se encumbró, por el contrario, el de cualificación que es inconcreto e inespecífico. Nos llenamos de palabras que no llevan a ninguna estructura operativa.

Así como el número de pixels da definición a una fotografía, así debe ser la estructuración y definición de las ocupaciones. El píxel debe abarcar una información de la imagen total de la realidad. Mientras Europa está aplicando ocho niveles profesionales para la clasificación de las ocupaciones aquí estamos aplicando cinco niveles [los de 1985]. La presidenta del INCUAL en 2007 nos dijo que no interesaban muchos compartimentos. Y yo me pregunto: ¿cuánta información de la realidad productiva guarda una cualificación? No, no estamos cualificados para percibir la realidad laboral y productiva e incidir en ella si empleamos sistemas de 1985. ¿Cómo no vamos a ir atrasados! Mucho BOE para garantizar poder, y muy poco concepto.

Ya he mencionado desde esta sección como hay tres concepciones formativas: FP en la empresa, FP ocupacional y FP inicial. Pues de igual forma se debe analizar la realidad: en los sistemas productivos se realizan tareas, y un conjunto de ellas configura una competencia de las mismas, a su vez, un conjunto de esas competencias puede configurar una cualificación profesional, de tal forma que un conjunto de cualificaciones configurarán una ocupación profesional. Esto establece que un conjunto de ocupaciones requerirán de una formación inicial o titulación académica concreta. Por qué es tan importante esto ahora, pues porque es a nivel de las tareas que todo está cambiando en el mundo de las ocupaciones laborales por lo que es necesario ver y abarcar esos cambios que cambian las competencias y las cualificaciones de las ocupaciones año a año [por no decir trimestre a trimestre]. Nunca tendremos esa definición del cambio porque nuestro píxel, nuestro grano, es muy gordo. En realidad el mundo académico tan sólo se apropia de palabras, y las cualificaciones sólo son formas de compartimentar titulaciones de la formación inicial. Nuestra cámara formativa para plasmar la realidad laboral apenas tiene pixels. Piensen, o pregunten, ¿cuántas ocupaciones existen en la realidad laboral española? [Si esas son las denominaciones con que las empresas ofertan empleo o los demandantes demandan empleo]. Pues piensen que cada una de ellas debe definirse por un conjunto de cualificaciones en términos que abarcarán desde la autonomía laboral, las destrezas cognitivas y prácticas, así como los conocimientos teóricos y fácticos. Y partiendo de que hay miles de ocupaciones, no creen que saldrían muchos miles más de cualificaciones. Pero no se preocupen el INCUAL ya ha definido a 454 con su macro e inespecífico sistema. La foto de nuestra realidad productiva no sale nada nítida. Y nuestra preparación para afrontar la competitividad mediante el aprendizaje permanente se desvanece. No cabe duda de que seguiremos atrasándonos. No estamos cualificados y el INCUAL [el Instituto Nacional de Cualificaciones] tampoco.

martes, 1 de marzo de 2011

Ocupados con Bolonia


Andan los jóvenes universitarios ocupados con Bolonia y deberían hacerlo más con el marco europeo de cualificaciones (EQF). El conocimiento debe ser amplio y profundo en esa su formación inicial del grado universitario, pero esa formación no tiene por qué ser específica de cara a una única ocupación, sino generalista, porque es en el posgrado donde se debe enfocar dicha especificidad ocupacional que se dirigirá hacia cada una de las múltiples ocupaciones en que se aplican los conocimientos del grado, mediante la realización de másteres (maestría específica) adquiriendo las destrezas tanto cognitivas como prácticas requeridas para dicha ocupación, o bien hacia una especialización que profundiza en un campo determinado, todo ello en vista de la dinámica ocupacional que se observa en la realidad circundante o de la permanente necesidad de empleabilidad. Este tipo de formación debe, además, ser dinámica y permanente a lo largo de la vida. ¿Pero es eso todo? No. Posteriormente uno debe sumergirse en la propia realidad en busca de la competencia profesional, consiguiendo la autonomía y manteniendo la empleabilidad. ¿Es tan difícil vislumbrar formalmente estos conceptos? Bueno, el Marco Europeo de Cualificaciones lo hace dándonos una descripción amplia del tema a través de ocho niveles profesionales. ¿Qué ocurre? Pues que no queremos cambiar, que innovar consiste en hablar de la innovación y sacar hasta un doctorado en la misma, como si se sacara en la gramática de un idioma que nunca se sabrá hablar. No cambiamos ni innovamos, nos atrasamos y no somos competitivos; es más, creemos que innovar es hacer cambios sin más, cuando innovar es conseguir que la mayoría de la gente establezca la búsqueda de hábitos y formas de entender la realización de sus quehaceres de forma que la sociedad en la que se inscribe (como un estornino en su bandada) sea competitiva y gane en confianza y seguridad: que, al fin y a la postre, no es más que competencia y empleabilidad. Y todo ello, sin formación ocupacional permanente, no va a ser posible.

El mencionado marco (EQF) establece cuatro niveles para el EEES, ¿cómo los veis los universitarios? ¿Dónde están el ciclo corto, el 1.º ciclo, el 2.º ciclo y 3.º ciclo en nuestra estructura del EEES en la que se supone estáis?

-El ciclo corto: preparación y selección para entrar a hacer el grado desde el enfoque profesional del mismo. De tal forma que quien no superase esta auténtica selección de acceso pasaría a los itinerarios formativos de la FP ocupacional para desarrollar su empleabilidad en ocupaciones de nivel 5.

-1.º ciclo: el grado universitario. Más o menos en el que estáis y que debe ser profundo y firme, pues debe durar toda la vida y capacitar y ser la base de las múltiples formaciones de carácter específico que a lo largo de la vida deberéis realizar en busca de la empleabilidad en el nivel 6 de las mismas.

-2.º ciclo: es el enfoque de másteres de posgrado que deberían ser de carácter ocupacional e impartidos por docentes provenientes desde el mundo empresarial de esa ocupación, y con ello buscaréis la empleabilidad a la que nos referíamos. Una certificación profesional que requeriría de un aprendizaje permanente y con el cual se pasaría a desempeñar ocupaciones de nivel 7. Esta formación de posgrado ya es en sí misma una formación ocupacional de alto nivel.

-3.º ciclo: Es el más alto nivel formativo y se realiza por los propios medios con la investigación en el propio puesto de trabajo, y conlleva la obtención del máximo reconocimiento: el doctorado de nivel 8.

Sí, es cierto, tienen motivos los jóvenes universitarios para indignarse porque, desde el caos conceptual y la ignorancia en que nos mantenemos en torno a estos conceptos, más bien temprano que tarde la realidad nos dará alcance y tendremos que enfrentarnos a un hecho: buscar el desempeño de un puesto de trabajo de una ocupación y, luego, desarrollar su empleabilidad permanentemente a todo lo largo de su vida. Entonces, si las ocupaciones se mueven constantemente hacia mayor complejidad y cualificación, ¿qué vamos a hacer si ni siquiera aceptamos el término ocupación? Por otra parte, si la economía debe olvidarse de la construcción y de los trabajos manufactureros, ¿qué vamos a hacer con la gente que no hemos formado con buena base en la formación inicial si no valoramos la formación ocupacional ni en todos estos años la hemos desarrollado?