jueves, 20 de agosto de 2009

¡Cómo está el patio!



La realidad no es la verdad asumida; el mapa no es el territorio, ni el símbolo la realidad; la palabra sólo es un medio, un condicionante en el pensamiento del orador, una cápsula en el pensamiento de quien la recibe; el discurso no son los hechos, los hechos viven en ocasiones desprovistos de su auténtico espíritu y el espíritu no es el cuerpo pero, desgraciadamente, la mentira, en algún tiempo o lugar, toma cuerpo.

En el noble edificio del antiguo Instituto Jovellanos, en su patio remozado, hay una simulación de fuente y, en ella, la enfadada cara de alguien poco dispuesto a soportar las carantoñas del infante que se encarama a sus mismas barbas. En ese patio, con auténtico espíritu jovellanista, se ha dicho como sentencia una gran verdad: 'Lo mejor que podemos dejarles a nuestros hijos es el conocimiento'.

Desde que el Hombre consiguió la palabra, vindicó el uso del tiempo para progresar, más allá de su muerte individual, como sociedad, pasando sus conocimientos y experiencias a las siguiente generación. Y, de ese modo, ir tomando decisiones entre el bien y el mal, para huir de ese paraíso natural donde podría haber sido feliz si se hubiese mantenido en la inconsciencia de su indentidad, como cualquier animal.

Desde nuestra identidad (de la que, en realidad, cualquier cosa que se pueda decir de ella, es ¡no lo es!) se debe tomar conciencia de la necesidad de que sea cierto que 'lo mejor que podemos dejarles a nuestros hijos es el conocimiento'; que sea cierto ese 'time binding' que describe Alfred Korzybski y que nos diferencia de los animales. Los cuales, como nosotros, usan su capacidad de utilizar la energía y comer (nosotros en exceso), siendo capaces también, una gran mayoría de ellos, de usar el espacio para desplazarse (nosotros más alto, más rápido... Los planetas esperan), ahora bien, nosotros (tú mismo, yo mismo, y el otro mismamente) usamos otra capacidad añadida: usamos el tiempo para transmitir los conocimientos y realizaciones de una generación a otra. Ese es el progreso de nuestra identidad como sociedad. Así hemos llegado hasta este patio, donde estamos recordando las palabras, los símbolos y los gestos, de ese espíritu jovellanista. Percibimos sus palabras y hacemos discursos, pero no experimentamos los hechos. Como si la realidad no fuera verdadera, o como si fuera siempre la misma realidad a superar a lo largo de los siglos (‘¡Dame el cuadro, que no es tuyo! Nada de colaborar, que vamos sobrados).

Un día después, otra sentencia de otro presidente nos ilustra: 'Creemos que se ha perdido una oportunidad única. El paso debería haber sido hacia una ingeniería única con grado generalista y masteres de especialización'. Tiene razón, se debe ir hacia una formación inicial generalista para continuar con postgrados de especialización ocupacional y formaciones específicas en campos tecnológicos y, esto, como estructura modelo para todos los niveles profesionales. Pero no, no se ha promovido el conocimiento para que las futuras generaciones se queden en Asturias y procuren su progreso. En los últimos meses muchos jóvenes nos han abandonado y, los que quedan, con sus conocimientos, intentan entrar en Hunosa y Arcelor. Todo parece indicar que ese es un futuro prometedor que ellos perciben como real.

Cuando el conde Korzybski, traumatizado al ser uno de los pocos supervivientes de su regimiento, creó la “Semántica General' y su 'time binding', era un tiempo en el que se podía hablar de generaciones al respecto de este concepto. Pero, hoy en día, los que asumen el 'time binding', deben transmitir sus conocimientos y realizaciones a los que van justamente a su lado; es el 'aprendizaje permanente' en busca de la empleabilidad. Sin embargo, quien ha manifestado que 'lo mejor que podemos dejarles a nuestros hijos es el conocimiento', fue quien declaró a extinguir a los instructores docentes transferidos desde el Ministerio de Trabajo. Osease, despreció su conocimiento sobre el 'aprendizaje permanente'; y su semilla, ahora, o no se usa o se aventa sobre caminos empedrados. En esta materia, el caos conceptual reina en la formación profesional (la universitaria también es formación profesional). Sería conveniente dar la vuelta a la situación actual y reconocer la experiencia que poseen los instructores de la escala media de formación ocupacional en los temas del 'aprendizaje permanente'. Pues es necesario interpretar correctamente todos los conceptos que nos marcan las directrices, vinculantes o no, del Marco Europeo de las Cualificaciones profesionales, a cuyo fin deben encaminarse todos los acuerdos de Bolonia y todo lo concerniente al EEE.

P.D.: No hemos logrado ser mejores que nuestros padres en este desierto industrial que transmitimos a nuestros hijos, y en el que la subvención y la prejubilación hacen el papel de maná. Cuando la Universidad Laboral era del Ministerio de Trabajo tenía una identidad coherente; ahora, cabe de todo en ella: desde una empresa (Thyssen), un hotel (que no Colegio Mayor), estudios de televisión, un LABoral, y hasta un despacho presidencial. Y es que, ninguna docencia, ni nada proveniente del Ministerio de Trabajo en ese campo, debía ser reconocido; y, para ello, era necesario establecer todo un progrom que espero que alguna vez sea reconocido y puesto en evidencia. Mientras tanto, aquí seguimos con los discursos de excelentes palabras, viendo como los jóvenes que antes se perdían en la noche, ahora se encuentran en ella o se pierden en la lejanía.

sábado, 8 de agosto de 2009

Perdidos en el bosque

Él era un habitante de los bosques de aquella tierra, y su pasión era interpretar las posibilidades y la evolución de los mismos; él era su cartógrafo por dedicación. Quizás porque siempre se estaba golpeando contra los árboles, pues le costaba verlos. Algunos le decían hipermiope, él decía que lo que ocurría era que había nacido con una especie de prismáticos colocados permanentemente sobre sus huesos supraorbitales sin que tuviera ocasión de quitárselos. Sabía, y se daba cuenta, que entre los habitantes de aquel claro del bosque no había nadie a quien le preocupase lo que el bosque tenía que decirles, a pesar de que ellos sí veían y percibían muy bien los árboles. Por eso se burlaban de él cuando al adentrarse en el bosque, casi a palpo, iba tropezando con las ramas. También sabía, que muchos de los golpes que recibía en sus hombros cuando iniciaba esas exploraciones, no eran precisamente producidos por el ramaje; pero ya no le importaba. Observaba las copas de los árboles más lejanos y, como un murmullo, le llegaba lo que se decían unos a otros. Escuchaba atentamente, y creía comprender. Volaba con los halcones, como si volara cometas en el viento; analizaba los movimientos de sus alas y sus pequeños giros de cabeza, e intuía lo que veían sus ojos; como si fueran cámaras que le retransmitieran la señal.

Hacía ya tiempo que el regreso de los nuevos brujos había hecho cambios en el claro. Las viejas semillas industriales empezaron a producir menos agostadas por su falta de selección a la hora de la siembra (los mejores granos eran para comer a lo grande y no para sembrar de cara al futuro); y se decidió que había que cambiar, pero, en lugar de sembrar nuevas semillas buscadas en el bosque con el esfuerzo y la formación de los conocimientos, lo que hicieron fue convencer a todo el mundo para que creyesen que con las ayudas comunitarias, a modo de abono, cualquier semilla daría fruto y los alimentaría. Así que... se dedicaron a la cómoda siembra de la semilla del paraíso natural: la indolencia como gran recurso emprendedor y la subvención de los fondos europeos como motor financiero. Y lo hicieron con gran despliegue de afirmaciones de lo bien que les estaban yendo las cosas; y de especulaciones de lo bien que les iba a ir en el futuro. El bosque, sin embargo, mostraba y decía a quién quisiera escucharle que otros claros eran posibles si se sembraban nuevas semilla abonadas correctamente con las ayudas comunitarias de la formación y el conocimiento. Semillas que, con esfuerzo, serían capaces de alimentar al futuro.

Había pasado tanto tiempo desde que se les advirtiera de lo obvio y de lo nefasto de esas siembras, que ahora ya sólo quedaba esperar. Y así fue: sus absurdas siembras comenzaron a mostrar su realidad con el anuncio de sus brotes verdes:

- Se apostó por el carbón como fuente y reserva energética y, para ello, se anularon las nucleares. Ahora Kyoto penaliza la generación de CO2; Polonia ya es Europa y tiene reservas de carbón para alimentarla de energía durante 300 años con unas grandes y enormes vetas; y, hasta James Lovelock (antiguo opositor al uso de la energía nuclear) promueve su uso como único recurso energético, al considerar el CO2 aún más peligroso. Ante esto, subvencionando el carbón que no es rentable y habiendo hecho ya grandes, y nada éticos trasiegos, al parecer conformes a la ley, desde el Musel a la Camocha, detenidos estos y cerrada la mina de La Camocha por falta de rentabilidad, deciden instalar y subvencionar grandes parques eólicos que causen un menor impacto ambiental que el progreso; aunque, o precisamente por ello, haya que subvencionar su KW para que sea competitivo. Se busca ahorro eólico de CO2 y utilizar las abandonadas minas para capturar CO2, para así justificar seguir quemando carbón en las térmicas sin dar el brazo a torcer ¡cueste lo que cueste! Y el tendido Lada-Velilla absolutamente tendido. Pero, ¿de dónde sacar el suficiente carbón, o gas, para quemar?

- La siderurgia integral con el poder metalúrgico de apoyar alcaldes, presidentes, sueldos y prejubilaciones de 'alto coste social' y sin nada de aceros especiales, ni de transformados de alto valor añadido (cuando incluso Japón, habiendo vencido en producción de acero a occidente, ya cedía ante las emergentes China, Corea, Brasil e India con una competitividad basada en el 'bajo coste social'), aquí esa siderurgia era intocable. ¿Cómo responder a estos retos y necesidades? : 'Mantenella e no enmendalla'.

- Huyamos hacia adelante. Construyamos un Gran Musel para traer el carbón barato de Sudáfrica y de Australia; hierro de Mauritania... Convirtámonos, con la ayuda de este puerto, en la gran promesa de las viejas y agostadas semillas industriales aunque para ello tengan que subvencionarnos como a siervos limosneros. ¿Qué podemos poner como aval para tamaña empresa del Gran-Musel? Construyamos dos playas entre el puerto interior de Gijón y el Musel, una en Poniente y otra en el Arbeyal. Los terrenos que la autoridad portuaria posee allí se revalorizaron; ahora estallada la burbuja inmobiliaria y, sacrificado el naval, los terrenos valen menos. Surgidos los consabidos y acostumbrados sobre-costes en la magna obra, por alguna razón no sobradamente explicada (aunque sí documentada), Europa no quiere afrontarlos y Madrid tampoco.

Así que ahora, aquí estamos abonando semillas para cardo, con la formación profesional perdida en el bosque conceptual del aprendizaje permanentemente y ocupacional como si fuera un galimatías, como si fuese el arlequín de la Laboral con sus sorpresivos usos en danza y sin dirección escénica, pero eso sí, con su caja escénica súper dimensionada. Cualquier día Europa también opinará sobre estos sobre-costes formativos que hacen Historia. Porque, no tengan ninguna duda, hemos hecho Historia: los jóvenes se van.

El cartógrafo, declarado a extinguir, ya no se pregunta ¿cómo deberá ser este bosque?, sino que medita y se pregunta: ¿cómo sería el claro en el bosque que no pudo existir?