lunes, 31 de enero de 2011

Formación profesional ocupacional para el empleo


Es la formación profesional de carácter ocupacional que de forma continua busca la mejora de la empleabilidad de las personas a todo lo largo de su vida mediante el aprendizaje permanente. Frecuentemente es clasificada como subsistema usándose el término, en ocasiones, a modo de estigmatización. Hace años que vivimos en un sistema que ha corrompido los conceptos... Ha sido como meter un arbusto de atrayentes frutos venenosos en un jardín por el que se pasea la gente y juegan los niños. El caso es que estamos plagados de conceptos corrompidos a modo de vacas sagradas intocables. Y uno de ellos es esta forma de contemplar al subsistema a la FP ocupacional para el Empleo, sin ver su auténtica realidad global. Y es que a nadie se le ocurre lo obvio: que si es un subsistema, ¿cuál es el sistema formativo? Y ante esta pregunta todos quedan pasmados, pues nadie lo abarca de forma global.

Espero que en esta España de hoy, y con la que nos está cayendo, nadie ponga en duda la relación entre el binomio Educación-Formación y el binomio Competitividad-Progreso. Si a esto sumamos que, dada la dinámica del binomio Conocimiento-Tecnología, se hace necesaria la formación permanente de forma continua a todo lo largo de la vida para la empleabilidad de las personas. Pues debemos tener un sistema formativo conceptualmente apropiado que contemple todo ello y que haga que todo lo anterior discurra de forma natural para bien de la sociedad, dando valor al binomio Persona-Empleo. Pues bien, todo sistema formativo que se precie de serlo en este sentido, incluirá a tres subsistemas: a) el subsistema de la FP inicial [para el desarrollo de los conocimientos tanto teóricos como fácticos]; b) el subsistema de la FP ocupacional para el empleo [para el desarrollo de las destrezas tanto cognitivas como prácticas]; c) el subsistema de la FP en la empresa [para el desarrollo de competencias supervisables, responsables y autónomas]. Además habrá dos zonas difusas de frontera y transición: las situadas entre los sistemas. Y, créanme que, este concepto de frontera difuso, es de los más importante porque es donde se mueve la realidad y es por esas fisuras por donde crece el sistema formativo; a un lado y al otro del subsistema de la FP ocupacional para el empleo. Pues bien, estos tres subsistemas, y cada uno de ellos, se dividen a su vez todos en: formación genérica, o específica. Quedando por tanto establecidos los ocho estamentos del sistema formativo: seis estables (dos por cada subsistema) y los dos de transición en constante movimiento entre los subsistemas:

(1) FP inicial genérica: ESO, Bachiller.

(2) FP inicial específica: CFGM, CFGS, Grado universitario.

(2-3) Zona de transición y frontera de actividades complementarias.

(3) FP ocupacional para el empleo genérica: Cursos de postgrado que preparan para el desarrollo de una ocupación [como, por ejemplo, los cursos tipo ocupación del INEM o los de la Escuela de Práctica Jurídica].

(4) FP ocupacional para el empleo específica: Cursos de postgrado que preparan para la profundización específica en el conocimiento de una tecnología en el campo de las ocupaciones [como, por ejemplo, los cursos tipo específico del INEM].

(4-5) Zona de transición y frontera de actividades complementarias.

(5) FP en la empresa genérica: formación de carácter general de la empresa en la que se va a desarrollar una ocupación.

(6) FP en la empresa específica: formación práctica en el propio puesto de trabajo, inicialmente supervisable, que conduce a la responsabilidad y autonomía plenas en el desempeño de una ocupación.

Estos son todos los estamentos de un Sistema Formativo para la empleabilidad de las personas, y su aprendizaje permanente, a todo lo largo de su vida. Por tanto, cualquier actividad formativa deberá estar encuadrada en uno de estos estamentos, y todos tendrán que estar repletos de contenidos. Es más, inicialmente parecerá que están más llenos de contenido los primeros, pero esa empleabilidad será limitada, y según se adquiere profesionalidad en una ocupación serán los estamentos del final los que adquieran más contenido y consideración; y cuando esto se cumpla, la persona se planteará promocionar o evolucionar hacia una nueva ocupación. Esto lleva a que el subsistema de la Formación Profesional ocupacional para el empleo sea el que más se llena de contenido si se piensa que cuando una persona se jubile habrá posiblemente desarrollado múltiples ocupaciones a lo largo de su vida laboral.

No, no podemos permitir más esta corrupción conceptual que convierte lo que debería ser un sistema formativo global e integral en un páramo de aguas estancadas y cenagosas en el que estamos quedando atrapados por inamovibles conceptos a modo de intocables vacas sagradas. Ábrase la escala media de formación ocupacional y póngase en marcha una autentica concepción de un sistema formativo público con sus funcionarios.

miércoles, 26 de enero de 2011

¡Entérense todos! Esto se tiene que terminar


Las dicotomías: grandes empresas vs. sindicatos, se acaban. Pasaremos a configurar grandes bandadas de estorninos en forma de pymes y de trabajadores autónomos. La forma social de actividad humana basada en el trabajo asalariado: se acaba; lo que no significa que los hombres no vayan a tener actividades que realizar para satisfacer, por medio de sus robots y procesos automatizados, sus necesidades recurriendo al trabajo asociado. Esto es así y así lo preconizaba un filosofo marxista hace casi 25 años: «Las clases obreras tal y como las conocemos ahora van a desaparecer. La revolución científica acaba con ellas» (Adam Schaff en 1987). El hombre ya no tiene porque explotar al hombre, puede usar al robot y recurrir a la inteligencia artificial en todos los ordenes y clases; pero..., ¿qué desempleado podrá pagar los productos de la actividad empresarial? La principal actividad humana pasará a ser la creación y la expectación. Creadores y espectadores en busca de un nuevo orden muy distinto al dicotómico: capitalismo vs. socialismo, un nuevo orden basado en la libre actividad de los hombres como ciudadanos emprendedores. En toda esa futura actividad creadora y autónoma, nadie será puramente asalariado sino asociado y responsable; nos habremos convertido en emprendedores recibiendo una leve e incondicional paga del Estado [renta básica universal] que permitirá por igual a los ciudadanos la libertad de consumir, seleccionar y premiar las actividades que realicen los otros. Pero no me cabe duda alguna de que se buscará también un plus expansivo de poder económico por medio de la asociación laboral en la actividad elegida libremente, y que esa asociación será una empresa compitiendo con otras que dará ingresos a sus socios y, ¿por qué no?, también a posibles accionistas. Si el ciudadano [o la empresa] fracasara en su actividad, no quedaría desprotegido hasta que consiguiera el éxito con su empeño, ya que el éxito proviene con demasiada frecuencia de una equivocación. La innovación será así más real desde la libertad que otorgará este ingreso ciudadano individual e incondicional. Mientras, se anulará cualquier otra subvención a empresas o instituciones. Hay que recuperar el valor de lo público hecho por sus funcionarios, y el derecho de la ciudadanía al amparo de ese ingreso ciudadano individual e incondicional que garantice su libertad y la actividad innovadora [no se trata de aumentar la masa salarial del país sino de redistribuirla mientras se reduce la masa salarial que deben pagar las empresas. El Estado recurrirá para ello a impuestos a las personas que ingresan riqueza (empresarios y trabajadores), así como a tasas sobre las transacciones financieras, pero no a impuestos a las empresas].

Entérense sindicatos: el obrero ha muerto, el desempleo tecnológico ha hecho su aparición, y ustedes aún andan pretendiendo escenificar dramas revolucionarios del siglo XIX mientras existe el drama real y actual de los desempleados: personas a las que primero despide el empresario y que luego olvidan los sindicatos, mientras, la Administración les condiciona la paga de 350 euros a la actividad formativa. Hace 25 años algunos sindicatos quisieron convertirse en empresas de servicios de formación a costa del Estado y no les importó sacrificar a los funcionarios públicos que habían decidido enseñar a los trabajadores con el fin de promocionar su empleabilidad y competitividad. Así consiguieron que se declarara no-docentes a los funcionarios docentes del Ministerio de Trabajo. Y claro, si son empresa no son sindicatos. ¿Quieren que asistan muchos desempleados condicionados a recibir sus 350 euros a esos cursos?, ¿qué acuerdos pretenden concertar con la patronal en temas de formación?, ¿no estarán viciados esos acuerdos al ser todos patronal en este tema? El Estado no debe financiar empresas ni sindicatos y debe recurrir a lo publico realizado con los medios propios en temas de formación ocupacional para el empleo, haciendo uso de funcionarios para impartir los cursos. España ha perdido competitividad a marchas forzadas desde que ocurren estos hechos, mientras, se sigue ignorando las señales que anticipaban los acontecimientos que se avecinan y que aún faltan por llegar. La realidad es que hay que volver a dar valor a lo público realizado por los funcionarios, así como al derecho de la ciudadanía y de los trabajadores a ello.

Piden los sindicatos del Metal a la patronal asturiana del sector un aumento de sueldo del 5% y una nueva paga extra así como nuevas categorías profesionales. Siguen sin ver sus porcentajes de afiliación en las grandes empresas y en las pymes, e ignorando el ridículo e ínfimo porcentaje de trabajadores que significan las grandes empresas. ¡Por qué lo hacen! Cuando el drama y el grave problema de España son los desempleados. En Alemania ha habido descenso de salarios y de horas de trabajo para dar cabida a todos en el empleo [allí por ser el país europeo con más robots, y no por falta de competitividad], y, seguramente, han aumentado su actividad en la fabricación de robots y en la creación de procesos automatizados para lo que requieren científicos, ingenieros e informáticos de otros países. ¡Entérense de que la competitividad productiva frente a los robots son los bajos salarios, y que aquí apenas tenemos robots para competir! Así que: ¿de qué van? También tengo preguntas para la patronal: ¿Cuántos robots de soldadura hay en Asturias? ¿Cuántos robots oleohidráulicos o procesos altamente automatizados en la calderería pesada? ¿Cuál es el nivel de la automatización de base mecánica en Asturias y entre las pymes? ¿Cuánto invierten en investigación y desarrollo en ese tema? ¿Cuál es el nivel formativo?

Cambien totalmente, sean razonables, les necesitamos de otra forma para conseguir absorber a los desempleados eliminando todo chantaje sobre ellos y sobre la sociedad. La paga condicional de 350 euros a la formación, o los largos contratos como aprendices sin remuneración y sin formación básica de tipo ocupacional impartida por funcionarios públicos, es un insulto a todos y no favorecerá el desarrollo del conocimiento y del aprendizaje, sino que incluso les pondrá trabas. Un conocimiento que necesitamos para aumentar nuestro desarrollo tecnológico y competitividad; un aprendizaje permanente necesario para desarrollar la empleabilidad de nuestros ciudadanos. La creatividad de los españoles puede igualar la actividad alemana si dejamos de buscar el oportunismo y la subvención, y nos formamos para ello.

miércoles, 19 de enero de 2011

Crear o medrar, ser o no ser



¿Por qué creamos, cuál es el fin de toda creación? No me atrevo a contestar a esta pregunta [llevamos pocos siglos de Historia]. Pero, al igual que la medicina no sabe como funciona una aspirina pero reconoce sus efectos, sí conocemos sus consecuencias: usamos el tiempo generación tras generación para transmitir los logros creativos y, en esa supervivencia de los suyos, surge la motivación de sus esfuerzos.

¿Quiénes son los suyos? Aquí sí me atrevo a sugerir que son los próximos. Con la familia [educación] comienza esa proximidad en busca de su espacio, y se van seleccionando los resultados en busca de un progreso que hasta la fecha ha sido más bien escaso en lo fundamental. El progreso tenía una concepción territorial, de ahí que los matrimonios eran concertados entre familias para ir en busca de territorio y poder. El impulso era medrar en un mundo despiadado «per se», y poco ha cambiado.

¿Debe seguir siendo medrar nuestro objetivo? O crear y movernos en libertad por un mundo global ya conquistado. Es cierto que donde nos hemos criado es un entorno especialmente querido, pero los jóvenes deben sentirse aldeanos de esta globalidad y lograr que el mestizaje y las hibridaciones culturales sean mundiales [algunas puede que sean víricas e infecciosas; pero nada que la medicina de una buena y firme educación no puedan tratar]. La dilución aparente será la consecuencia positiva, y a partir de ella surgirá un nuevo tipo de evolución. [Puede ser que en el territorio AA la cultura XX represente el 90 % y que respecto al resto del mundo tan sólo represente el 15%; pero ciertamente tras la globalización y la dilución aparente, la cultura XX representará un 30% en su territorio AA, pero tras ese aparente fracaso, la hibridación habrá conseguido el éxito de que la cultura XX repreente un 20% en el mundo]. Necesitamos una Europa Unida con la hibridación, la convivencia y la dilución aparente de todas sus diferencias. Y, ¿acaso no debemos pensar lo mismo para España? Pensar que podemos hacer mucho más por el próximo con el próximo formando equipos en igualdad, y que el territorio de lo vasco, catalán o asturiano es toda España, con sus culturas en dilución aparente por toda ella. Pero todo esto es la labor del Gobierno y de la educación de sus ciudadanos, y mal vamos si los gobernantes están más preocupados por ponerle la zancadilla al de al lado que en aumentar la educación, el bienestar o la formación de sus ciudadanos. El Gobierno no puede comportarse como un ciclista que cree que puede ganar la carrera sin equipo; y así nos va: a la cola de la general, y sin ganar una etapa.

Lo cierto es que sin la libertad con su espíritu innovador nada se puede crear. Lo único realmente creativo es el pensamiento y la relación con los demás por medio de la educación. Y éstos son los logros más importantes que podemos legar a las generaciones venideras: el pensamiento y un buen modelo social de relaciones; no son los bienes materiales los logros más importantes. Debemos dejar de medrar, o la expansión nos arrastrará al colapso. El sistema económico centrado en la explotación del hombre por el hombre ya ha logrado su objetivo material, ahora, en el punto de inflexión, los robots ya han hecho su aparición. El liberalismo sin libertad no funciona en su venenosa pureza y se requiere de la hibridación para evolucionar. Una hibridación ligada a la educación y a la formación permanente de los ciudadanos, que dé espacio y empleo a las grandes masas atrapadas entre los trabajos no cualificados y los altamente cualificados [éstos últimos cada vez más escasos debido a la inteligencia artificial y la automatización de procesos]. Necesitamos modelos de renta básica universal que dinamicen a esas masas atrapadas pero bien formadas que, libres y autónomas, generarán el innovador progreso posible sin medrar irresponsablemente. Esto es así porque esta crisis [como todas las que vendrán mientras persistamos en el error] necesita una amortiguación en su sistema de regulación y distribución de riqueza.

[«Éstas eran las claves: el dinero y la codicia. Si no se puede controlar el dinero y el deseo del dinero, no se puede controlar a las personas. Si nosotros los sioux queríamos conservar nuestra forma de vida tradicional, teníamos que luchar para protegerla. Debíamos luchar contra la idea de que el pueblo se interesará cada vez más en gastar dinero y menos en su religión, familias, hogares y granjas. Si no lo hacíamos, si la felicidad consistía en tener todo el dinero que se pudiera reunir, entonces los sioux se volverían mucho menos indios, y mucho más blancos. » (Fools Crow, sioux teton)]

Si la civilización global quiere seguir siendo humana, debe recuperar el consejo de esta civilización arrasada por nuestra expansión, y aprender a crear libertad, bienestar y consumo responsable con un mejor y equitativo principio del reparto de la riqueza. Éste sería todo un renacimiento al progreso y la vida que, junto al desarrollo industrial con sus robots, nos permitiría conquistar el sistema solar y seguir progresando.

jueves, 13 de enero de 2011

Globalización y desarrollo conseguidos: salgamos del atolladero.


Nuestros temores y nuestra estupidez nos bloquean atándonos al atolladero global mientras persistimos en un modelo y en un sistema que ya han completado su ciclo y que deben sufrir una transformación profunda para evolucionar. Economistas nos llevan avisando de ello desde hace tiempo: J. Luis Rodríguez Sampedro [«El mercado y la globalización» 2003], George Soros [«La crisis del capitalismo global» 1999] o Carlo M. Cipolla [«Allegro ma non tropo» 1988 sobre «Las leyes fundamentales de la estupidez humana»]... En realidad todo el siglo XX no ha parado de avisarnos. Hemos alcanzado el desarrollo tecnológico por medio de la cibernética y algo nuevo debe comenzar. Desde mi perspectiva ética de cristiano considero que ya hace tiempo que se nos ha estado preparando para este momento en el que debemos tomar decisiones importantes en términos que abarcan más allá de lo territorial y que deben ser más cercanos a la vida. Y es que el símbolo territorial de poseer la Tierra ya no representa la realidad de la supervivencia de la especie, sino que ésta está más bien en el desapego de lo material y en el ser poseídos por algo que conlleve a amar la vida. Si no damos el paso adecuado el colapso de nuestra civilización será más que posible. Quizás ha llegado el momento de echar a los mercaderes del templo y convertir la Tierra en Santuario. Tenemos tecnología y conocimientos, podemos planificar el desarrollo sociológico y tecnológico del futuro y dar el salto, ¿queremos? Esta crisis no es el final de la Historia, sino el principio: «...un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad». Desde ahora el crecimiento sin más ya no es la respuesta; continuar con el modelo expansivo sin salir de los límites de nuestro planeta y sin conquistar el espacio exterior, puede ser nuestra aniquilación.

Ha sido una desmesurada evolución la del ser humano, ese ser débil e inteligente en busca de dominar su entorno y defenderse. Una evolución con comienzo antes del tiempo [según Panderose y Hawkings]. Primeramente la materia y luego la vida han estado evolucionando y expandiéndose hasta ser global el espacio de abarcar la Tierra y humana nuestra realidad de usar el tiempo. Un uso del tiempo que realizamos como si fuésemos inmortales, cuando no lo somos en absoluto, aunque sí somos evolutivos transmitiendo nuestros logros a las generaciones venideras. Hemos evolucionado desde los protozoos inmortales y clónicos, y llegamos a seres sexuados y mortales. Han desaparecido los dinosaurios y hecho su aparición los mamíferos: seres asustadizos nocturnos no más grandes que una rata cuando comenzaron su expansión. De esos mamíferos, y de entre los homínidos, otra circunstancia hizo que algunas mujeres comenzaran a parir fetos que no podían valerse por si mismos: madres que tuvieron que cogerlos en brazos para, abandonando los árboles, encaminarse erguidas a la alta hierba. Luego hicieron su aparición las herramientas y con ellas la agricultura y la ganadería, el territorio, las naciones y las guerras. Sin embargo el pensamiento de un fin más allá de la posesión del terruño dio lugar a una tradición, a un libro sagrado y a la ética, y de ahí al convencimiento de la trascendencia de las cosas. Del lado femenino de Díos apareció la filosofía y la democracia, y éstas fueron victimas del imperio y él también cayó después. Luego se descubrió que el mundo era una esfera, y la industria y la tecnología y la revolución; y todo era expansión, conocimiento y desarrollo tecnológico. Pero ahora la expansión y la tecnología nos han convertido en una aldea global. La respuesta ya no es la economía como principio, sino como medio para crear entornos y desarrollar la ética social. La Humanidad es el único ser vivo que usa el tiempo para transmitir sus logros a las generaciones futuras pero... ¿Qué entorno y que evolución deseamos para el futuro de nuestros descendientes? ¿Deben ser robots quienes hereden la Tierra para que unos pocos seres privilegiados poseídos de locura se aprovechen de todo? Parece ser que esto es lo que creen algunos.

La expansión como recurso de desarrollo ya no es valida; ese es el origen de esta crisis. El objetivo de lo global en este sentido se ha cumplido y la tecnología genera desempleo tecnológico. El caso de los bancos es paradigmático: en lugar de un servicio público y personal por medio de sus empleados nos ofrecen robots en forma de cajeros automáticos reduciendo empleos y oficinas. Estamos a merced de déspotas cajeros programados para ser inflexibles, y en lugar de ofrecernos intereses por nuestro dinero, nos cobran comisiones y nos hacen usar sus herramientas facilitándoles el trabajo de nuestra dependencia.

No, no es el momento de bandadas de gansos siguiendo en bloque una única dirección, sino de comportarnos como una bandada de estorninos: libres, unidos, y equidistantes (iguales). Lo pequeño libre y líquido es superior a lo grande y sólido. Esto no es igualitarismo, es ser diferentes y movernos en el mismo plano de igualdad y convivencia. Así como la atmósfera reparte la energía solar con los vientos y las corrientes oceánicas, la economía como fuente del desarrollo requerirá de un reparto distinto al de la productividad y el trabajo, pues el trabajo debe ser para las máquinas y los robots. O ¿es que deben ser los robots y los ordenadores centrales del sistema quienes acaben teniendo más derechos que los humanos? ¿Qué ocurre, es que deberán ser robots los que esclavicen a la Humanidad y establezcan las clases sociales según a quiénes pertenezcan? Luego habrá soldados robots y... Será lamentable nuestro futuro.

sábado, 1 de enero de 2011

El perro guardián vigila desde la atalaya. [Prospero 2011]


Rodeados de falacias sufrimos ataques de quienes deberían vigilar nuestra seguridad. Pueblos soberanos como el griego, el irlandés, el portugués, y nosotros mismos, sufrimos los ataques de esta crisis. ¿Por qué está pasando esto? Dicen que bancos estadounidenses empezaron a dar créditos bancarios a personas que difícilmente iban a poder devolverlos. Luego, algún ejecutivo avispado, consiguió venderlos al mundo entero como si de dinerito contante y sonante se tratase, y fue premiado por ello. ¿Por qué tal engaño proliferó entre profesionales que no suelen ser engañados?, ¿quién dio el visto bueno a este latrocinio que debemos pagar los más desfavorecidos? Pero hay una pregunta anterior: ¿quiénes necesitaban esos créditos para garantizar el consumo interno que afianzase la rentabilidad de las empresas?, ¿no serían gente desesperada por el desempleo tecnológico que necesitaban vivienda? La realidad del desempleo tecnológico no se está afrontando y para ello diseñan un cúmulo de técnicas de gestión que olvidan los principios de la ética. Alguien vigila desde la atalaya, pero no es la libertad de los mercados la culpable, sino la falta de honestidad de aquellos que ambicionan el poder menospreciando la libertad de los demás. Usan la democracia, pero no son demócratas que respeten a las minorías y van de listos legitimados para ser dictadores hasta las próximas elecciones. Los especuladores o los mercados por sí mismos no son culpables, culpable es la falta de ética y de humanismo de esas falaces actitudes políticas que, además, consienten y se dejan manipular por el perro guardián. Así ocurre que, en una época de grandes desarrollos tecnológicos donde las máquinas deberían trabajar para la humanidad, los hombres somos explotados para competir con dichas máquinas mientras perdemos empleos y hasta nuestra propia soberanía como ciudadanos de países que se decían libres, ¿puede existir mayor falacia? [Sí, siempre se encuentra alguna mayor]. Quien vigila desde la atalaya no está dispuesto a modificar el sistema que premia a los que nos engañan. Quien vigila desde la atalaya utiliza «falacias fértiles» [como las llama George Soros] que siendo objetivamente falsas, suenan como ciertas. Y así se comprueba como la pancarta es más poderosa que la argumentación. El sistema [egoísmo puro y duro] no funciona; la respuesta siempre ha estado en la ética de un liberalismo de izquierdas y en la verdad de la caridad. Como ejemplo de pancarta, falacia, y totalitarismo, piensen esto: «El tabaco mata», nos dice la pancarta; sin embargo la ley antitabaco es totalitaria al condenar al individuo a salir a la helada calle [o al aplastante calor] para ser ofrecidos a las masas políticamente correctas como víctimas propiciatorias. No deja ninguna libertad de elección, ningún refugio «apto para fumadores» [pecadores sin perdón] aunque fuese con un IVA superior. Y los más eficaces aún entenderán que ni siquiera en los jardines o en las terrazas [al aire libre] se podrá fumar si éstos pertenecen al recinto que determina la ley. ¿De que nos extrañamos pues? Si pueblos soberanos son esclavizados y dejados a la intemperie helada [o cálida] siempre desagradable del intervensionismo exterior. ¡Los especuladores culpables! Otra pancarta más. El vigilante de la atalaya intenta zafarse del juicio de la Historia dirigiendo a las masas hacia todo aquel que le resulta molesto por medio de los títeres que tan bien utiliza.

George Soros, [liberal de izquierdas, superviviente de una familia de supervivientes] escribió en 1999: «La crisis del capitalismo global», donde nos avisa de que el sistema no funciona y que la crisis se hace inevitable. Pero el perro guardián siguió orquestando a las masas hacia sus pecados. Ahora intenta ofrecerle a él a las masas como vil especulador culpable, que debe ser crucificado dejando libre al Barrabas que les engaña. En 2008 escribió: «El nuevo paradigma para los mercados financieros: La crisis crediticia de 2008 y lo que significa» donde describe esta crisis como la peor que ha existido. Pues siendo éste el criterio de un alumno de Karl Popper [uno de los mejores filósofos de la ciencia] deberíamos tenerlo en cuenta. No somos capaces de elegir libertad y democracia auténticas, y consentimos en el engaño, y lo defendemos llamándolo progreso. «Encuentra una tendencia cuya premisa sea falsa, y apuesta tu dinero contra ella». nos enseñaba Soros. Pero si miramos a España vemos que aquí la apuesta fue por la premisa falsa. Aquí el procomún de la gente para poder pagar una vivienda cuyo precio es el triple de su valor pidió una hipoteca gorda al banco y éste a su vez otro crédito a un banco extranjero generándose nuestros bonos «de incertidumbre» pendientes de pago. Hemos pagado nuestra vivienda por el triple de su valor, debemos pagar al banco nuestras deudas y éste a los bancos extranjeros, o nos meterán en la cárcel de la intervención. Para cuando se regularice el precio de la vivienda [en ocasiones nuestro único patrimonio] dos terceras partes del mismo se habrán esfumado; pero no así nuestra deuda que seguiremos pagando después de nuestra lejana jubilación. A la par, empresarios no competitivos, cierran sus empresas enviándonos al paro o nos dejan exiguos salarios [los otros empresarios desaparecieron agobiados ante tanta subvención a la incompetencia como se hizo]. Así, mientras unos se desviven, otros viven menos holgadamente. Pero ¿dónde se han ido esas dos terceras partes del valor de nuestras viviendas? ¿Quién investigará su localización? ¿Acaso la fiscalía? ¿El periodismo? [Y si descubriésemos que nos lo hemos gastado en humo. ¿Será por eso la ley antitabaco?]. Feliz 2011.