martes, 28 de diciembre de 2010

No son los mercados, son nuestros pecados.



No se puede culpar a la meteorología porque llueva o luzca el sol. De igual forma, no se puede culpar a los mercados, salvo porque tienen un comportamiento producto de decisiones de hombres libres (a veces irresponsables). Nuestros pecados como españoles libres fueron múltiples, y estamos cosechando lo que hemos sembrado.

En la transición se acordaron cuestiones menos públicas que los Pactos de la Moncloa, como ese acuerdo por el que la FP permanente de carácter ocupacional para la empleabilidad debería acabar siendo realizada y ejecutada por los AASS con fondos públicos. Y mientras desaparecía la impartida por la Administración con medios propios, convirtiéndose ésta en un río de fondos hacía centros colaboradores. El objetivo de la competitividad del país, que debería conseguirse por medio de la mejora continua de la empleabilidad de los trabajadores, habría quedado marginado por otras cuestiones más interesantes para los agentes intervinientes. De ahí que tras más de veinte años de ayudas con fondos estructurales europeos para la formación con el fin de mejorar la competitividad del país, ahora resulta que no existe tal competitividad. Hemos malgastado ingentes cantidades de ayudas europeas para mejorar nuestra competitividad, hemos vendido todo nuestro patrimonio industrial del INI como si fuéramos verdaderos hijos de papa herederos en un paraíso natural, y llenos de oportunismo (que FG y el PSOE llamaban pragmatismos), llegamos a la cultura solchaguista, que afirmaba que España era el lugar donde uno más fácilmente podía hacerse rico. A cambio, el esfuerzo industrial y el conocimiento parecían como que no merecían la pena. Por eso como imagen poderosa hicieron su aparición pancartas como el eslogan JASP: jóvenes sobradamente preparados para ser explotados durante la semana, permaneciendo abiertos hasta el amanecer en el «weekend». Instaurada tal cultura, ya sólo había que dar el paso de la eficacia, y lo dio Aznar; llegando al auténtico pragmatismo de la «burbuja inmobiliaria» con múltiples construcciones por doquier con empleos manufactureros. Tras él, no es que volviera el oportunismo socialista, que también, sino el auténtico despropósito de que todo era guay en el feliz paraíso natural de la alianza de las civilizaciones. Una alianza en la que todos, a todos, nos iban a prestar dinero a cuenta de nuestras sobrevaloradas viviendas. Luego los que se dicen liberales como el señor Rosell opinan que sobran funcionarios, cuando lo que sobra son los cuantiosos gastos y sueldos que se pagan a prejubilados banqueros, o las subvenciones y contratos a empresas por cosas que podían hacer esos funcionarios a los que se prefiere declarar a extinguir, como es el caso de la Formación Profesional permanente de carácter ocupacional. Señor Rosell, lo que sobra es que la Administración alimente a tanta clase empresarial, porque ella, la clase empresarial, ni ha tenido ni tiene el suficiente dinamismo ni la suficiente visión para, creando una sociedad del conocimiento con todos los fondos recibidos, haber logrado la competitividad que no ha sabido conseguir. No desvíe demagógicamente la atención, ni del gasto ni de la responsabilidad. Ni un euro más para Formación Profesional permanente fuera de los cauces de la Administración, vayamos a una formación realizada por profesores que hayan pasado un concurso de méritos y el correspondiente examen por profesionales de la materia. Pero, claro, cierto liberalismo oportunista y socio de los oportunistas dice que para qué queremos servicios públicos realizados por la Administración, pudiendo pagarlos la Administración y darlos ellos con el consiguiente beneficio por representación y para pagar sueldos a gente para nada funcionarios. Pues, ya ve, cuando la patronal no reciba ni un euro de la Administración y sea la clase empresarial la que asuma los riesgos de hacer competitivo este país, hablamos y hablaremos también de la renta básica universal. Pero, de momento, que funcionen los funcionarios y que dejen de funcionar los que no son funcionarios y cobran del Estado, porque quitar funcionarios para que ustedes, los AASS, hagan negocios a costa de la Administración no me cuadra.

Pero si de verdad quisiéramos afrontar la realidad y salir de la crisis, sería bien fácil: sólo habría que seguir algunos principios éticos y consultar a la filosofía de la historia. Principios tales como dejar el hábito de culpar al otro como si eso fuese el remedio para el problema, y recordar que donde antes veinte hombres hacían un trabajo en un día, ahora un solo hombre en media mañana lo hace con una pala retroexcavadora. Además, ahora, donde antes cincuenta eminentes números uno de las mejores universidades investigando con su meticulosidad hacían un gran trabajo durante un trimestre, hoy en día el mismo trabajo es realizado por un único científico provisto de robots de investigación con inteligencia artificial, que, junto con su creatividad, lo realiza en un par de días. De esta guisa continuar con la expansión productiva para intentar combatir el desempleo tecnológico que he descrito, sería como establecer una reacción en cadena descontrolada en una central nuclear. Si consultamos la filosofía de la historia, ésta nos cuenta que por hechos mucho menos espectaculares que estos descubrimientos la historia dio cambios transcendentales que hubo que afrontar, o caer en la negrura de las civilizaciones abortadas. Por eso uno se atreve a establecer cuatro emprendedores principios para salir de la crisis

1.º–El que pueda y sepa hacerlo, que lo haga.

2.º–El que no pueda y lo sepa, que lo enseñe.

3.º–El que pueda y no sepa, que lo aprenda.

4.º–El que no pueda y no sepa, que no incordie y dé palmas y alegrías sirviendo a los demás.

lunes, 13 de diciembre de 2010

A los jóvenes y muy preparados, pero para otros trabajos



Leído el artículo «Jóvenes y muy preparados, pero para otros trabajos», deseo explicar algunas cosas.

Toda preparación profesional exige de una estratificación que debe estar reconocida. Pero es ahí donde hemos fallado estrepitosamente y seguiremos fallando, pues no la reconocemos, ni la explicamos:

1º.- El primer nivel sería la FP inicial [por ejemplo: Graduado en Derecho]. Esta formación inicial será básica para la búsqueda de empleo en el desempeño de las ocupaciones del ámbito del Derecho, pero no forma específicamente para el desempeño de una ocupación. Es más, esta formación inicial de ámbito general para múltiples ocupaciones será estable a todo lo largo de la vida, pero la preparación específica en una ocupación exige del aprendizaje permanente que preconiza el marco europeo de cualificaciones (EQF).

2º.- Llegamos pues al segundo nivel de la estratificación, el de la FP permanente de carácter ocupacional para la empleabilidad [por ejemplo: para formarse en la ocupación de abogado existe la Escuela de Práctica Jurídica]. Esta formación ocupacional tiene varias versiones o aspectos dentro de ella misma:

A) La centrada en la ocupación. Como en este caso de la ocupación de abogado a modo de FP ocupacional inicial. (Aunque podrían ser otras ocupaciones: asesor..., gestor...).

B) La centrada en la especialización o profundización de partes específicas y que pueden ser impartidas en cursos, seminarios, conferencias... [Como pudiera ser la formación específica en Derecho marítimo para las ocupaciones propias de empresas o actividades navieras]

C) Las complementarias o transversales: [Oratoria, idiomas, informática...]

3º.- Llegamos al tercer nivel de la preparación profesional o de la autonomía. Debemos considerar que esta formación de carácter ocupacional en sus diferentes versiones debería ir acompañada del desempeño real práctico en un puesto de trabajo. Un aprendizaje dual o en alternancia pero con esta formación ocupacional, con el fin de obtener la autonomía profesional en la ocupación. Algunos quieren implantar esto pero desenfocando el tema al no establecer la dualidad con la FP ocupacional.

Obviamente, el 2º y 3º estrato están ligados a la empleabilidad de las personas y a las políticas para estimular la competitividad de un país. Tienen, por tanto, una concepción propia muy diferente a la de la FP inicial [el fiasco del INCUAL]. Debemos tomar conciencia de la importancia del concepto ocupación y de su formación específica de cara a la empleabilidad. Es obvio que tras la FP inicial se quiera desempeñar una ocupación directamente relacionada con ella, pero eso no depende solamente de nuestros gustos, sino de las dinámicas empresariales de un mercado cada vez más dinámico, un mercado que hace que los requisitos de las ocupaciones estén cambiando constantemente. Por eso se percibe como si nada de lo estudiado en la FP inicial sirva, pero esa es una percepción errónea: la formación inicial, aunque insuficiente a nivel ocupacional, es primordial para la vida: sobre ella se construirá toda la vida laboral. Cuando una persona se jubile habrá desarrollado múltiples ocupaciones y, casos habrá, en que ninguna haya estado directamente relacionada con su FP inicial. [Un estudio alemán sobre los jubilados en los 70 concluyó que habían llegado a desarrollar cuatro ocupaciones a lo largo de su vida]. El número de ocupaciones que se llegue a desempeñar en esta vida irá aumentando y eso sin contar con la propia evolución que sufra una misma ocupación. Por lo que el «aprendizaje permanente» será una necesidad imperiosa si nos queremos mantener en la corriente y en el centro del río. Por eso lo aconsejable es:

1) Preparación ocupacional y desarrollo de una ocupación directamente relacionada con vuestra FP inicial. [Por ejemplo: si eres musicólogo. Formarse investigar y publicar ensayos de musicología sobre un tema específico en el que te has especializado]

2) Preparación ocupacional en alguno de los hobbys que poseáis. [Si además de musicólogo tocas un instrumento podrías pertenecer a un grupo musical] . Esto puede que salve tu vida.

3) En época de crisis, estar abiertos a cualquier oportunidad de supervivencia. [Como trabajar como ayudante de cocina en un restaurante los fines de semana].

Arthur C. Clarke dejó su importante trabajo como eminente ingeniero de telecomunicaciones cuando la curva de sus ingresos técnicos fue cortada par la curva de sus ingresos como escritor. Quizás también, ese musicólogo del ejemplo prosperé económicamente cuando ponga su restaurante «La viola asesinada». Para ello le vino fenomenal su preparación como ayudante de cocina en un CFP para el empleo. Pero, aunque no viva de ello, tienen afamado prestigio sus ensayos sobre su especialización musicológica.

De esta crisis se saldrá, pero: formando a los trabajadores a ser creativos y tener visión, y mejorando su empleabilidad e innovándola. Para colmo de todo esto, en lugar de ser ésta una formación atractiva, incondicional y motivada; nos la están poniendo interesadamente como condición para percibir el subsidio de desempleo. Pero lo peor que tenemos en España es que nos escandalizamos y no aceptamos lo que aquí se ha explicado; y es que siempre se apuesta porque existan leyendas.

P.S.: Con nuestra forma de ver la preparación y la promoción profesional, nos encaminamos, no ya al «aprendizaje permanente», sino hacia el desastre permanente; pues: quien mucho abarca en el ámbito general del conocimiento, también debe apretar en el ámbito específico de su ocupación. Y aquí ni abarcamos en el ámbito general.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Proyectemos futuro, no invoquemos a la adversidad.


Adaptarse a las circunstancias se hace necesario, pero dependerá de la actitud el resultado: pues puede ocurrir que sólo nos estemos adaptando a las adversidades en las que nos ahogamos. Necesitamos identificar nuestra realidad presente para proyectarnos fuera de las circunstancias adversas y no sólo de la dificultad presente. El objetivo ya no puede seguir siendo el poder partidista de todo bajo control. Ya no es: «el que se mueva no sale en la foto», sino todo lo contrario: «quien no se mueva desaparecerá». Pero en España no se está por la labor. Nuestra adversidad es el desempleo; pero nuestro problema la falta de credibilidad, productividad y competitividad. Una falta de competitividad consecuencia de no apostar por los sistemas formativos y, muy especialmente, por no reconocer en su justa medida a la FP permanente de carácter ocupacional para la empleabilidad de las personas. Si a la Educación y a la FP inicial se las reconoce su importancia y las hacemos mayoritariamente públicas por medios propios, la FP permanente de carácter ocupacional para la empleabilidad de las personas se hace en su práctica totalidad con medios concertados contratados por la Administración, y pagados con fondos públicos. Seguimos sin percibir toda su importancia. Sin embargo, tengo muy claro tres cosas: 1º) El desempleo tecnológico es una realidad causada por los procesos automatizados reduciéndose el numero de trabajadores por producto y abaratando el coste del mismo, sea cual sea el producto o la ocupación. Por tanto, los pocos y cualificados trabajadores de estos procesos automatizados podrán obtener un salario digno, pero si el proceso no fuese automatizado: los manufactureros trabajarían prácticamente por nada. Además, puesto que el precio del producto lo impone un mercado global, puede existir una improductiva tercera opción: el cierre de las empresas por no ser capaces de competir en precios. 2º) La huida hacia delante que ha significado la expansión de la Humanidad deviene en brutal y peligrosa a causa de estos procesos robotizados. Incluso los trabajadores empleados en ese entorno robotizado, privilegiado y competitivo, deberán trabajar más horas disminuyendo el número de ellos para poder reducir costes, a fin de vender en mercados que, debido precisamente al desempleo, tienen cada vez más un menor poder adquisitivo; incluso deberán buscar mercados en países lejanos. Por tanto, en esta pescadilla que se muerde la cola, el paso siguiente será trasladar las fábricas a esos mercados para ser más competitivos. Todo esto genera desequilibrios: la riqueza no se distribuye adecuadamente, y se acumula en una capacidad productiva que no se emplea correctamente. 3º) Debemos mantener la libertad y el progreso, pero no sólo la libertad del «emprendedor», sino también la libertad incondicional de las personas que deben usar su vida en una realización personal: su empresa. Algo que sólo podrá estar garantizado por modelos de renta básica universal. (En estos tiempos de crisis, tal modelo serviría más para reducir costes saláriales que para satisfacer necesidades individuales. Pues una renta de 10€ mensuales pagada por Hacienda de poco sirve, pero si a cambio se reducen todas las retribuciones saláriales en 10€, muchas empresas tendrían un respiro mensual, pues los fondos no saldrían de impuestos a las empresas). Para hacer posible ese carácter emprendedor individual es necesaria una formación libre e incondicional; una formación permanente; una formación de contenidos tecnológicos y no manufactureros; una formación creativa, emprendedora e innovadora... Algo que no se hizo en su momento.

Algunos siguen sin pensar en el futuro, y sólo piensan en superar su adversidad presente. Así pretenden seguir los siguientes pasos: A) Eliminación del subsidio de desempleo y reducción de la prestación por desempleo. B) Condicionar cualquier subsidio (o la propia prestación) a la realización de algún tipo de procesos de orientación o de formación para el empleo [posiblemente realizados por entes privados y pagados con fondos públicos]. C) Todo proceso formativo incluirá un proceso de aprendizaje en las propias empresas, que no sólo será sin cargo para el empresario, sino que incluso éste cobrará por tal formación al Estado; y algo habrá, por facilitar la gestión, para las organizaciones sindicales.

Nada tengo en contra de lo anterior si no fuera por unas circunstancias que sé, categóricamente, que no se van a dar y que enumero: 1) El objetivo debería ser alcanzar la competitividad dando autonomía y empleabilidad a los trabajadores mediante orientación y formación, tanto en los centros formativos como mediante el aprendizaje en las propias empresas. Pero deciden los trabajadores, e incondicionalmente. 2) El Estado en todo lo relacionado con el empleo y su formación permanente de carácter ocupacional, empleará todos sus recursos para tales servicios única y exclusivamente en sus propios medios, sin contratar en absoluto servicios ajenos; dejando y dando libertad para que los otros entes o instituciones privadas hagan lo propio con sus privados medios. No se deberá seguir financiando el clientelismo de seudo empresas a costa del Estado. Pues no sería justo para otros emprendedores y sus empresas, el que unas sí, y otras no: quien debe decidir es el ciudadano. 3) Dejar de confundir interesadamente FP inicial con FP permanente ocupacional para la empleabilidad [artículos 149 y150 de la constitución europea].

Todos éstos son demasiados interrogantes que están invocando adversidad; y acabarán por ahogarnos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Transformar España..., o perderemos toda oportunidad.


La fundación Everis declara su deseo de Transformar España. Esta declaración nos recuerda la necesidad que tenemos de convertirnos en una bandada de estorninos «con múltiples centros de gravedad». Ya no vale nuestra consabida bandada de gansos con «un centro de gravedad único», ése que el Estado actual quiere ocupar con su poder y la compra de votos a través de subvenciones que le faciliten la gobernabilidad: subvenciones a empresas, sindicatos, instituciones, centros colaboradores, fundaciones, ayudas a renovables, a adoquines para calles peatonales, al carbón, al museo del chacolí, a la dependencia... Por eso este régimen partidista debería dar paso a uno más democrático de listas abiertas e igualdad de voto. Pero ahora nuestro problema es la competitividad, y mi abuela de la aldea lo tendría claro: es necesario traer dinero a la casa yendo a vender al mercado de la villa y, para que te compren, lo que vendes ha de ser bueno bonito y barato, y rebajar el precio hasta venderlo todo. Pero así: vendiendo barato, reunir dinero para pagar deudas se hace costoso, y exigirá mucha más producción y ventas. Si encima seguimos comprando fuera más que vendemos... Habrá que pasar necesidades y producir más. Pero esto último no se logrará con un 20% de desempleados como si no necesitásemos su esfuerzo. ¡Es el momento de dinamizar a los emprendedores! Personalmente pensaría que si todos los ingresos que se dedican a los fines antes descritos para mantener el poder y los votos de un partido, se invirtieran en los ciudadanos a modo de renta básica universal, podríamos deducir ésta de la masa salarial de las empresas [sin cambiar los ingresos individuales] produciéndose así una deflación de los salarios a cargo de las empresas; por lo que éstas serían más dinámicas, e incluso facilitaríamos la aparición de pequeñas empresas financiadas a modo de microcréditos mensuales con tal renta [créditos muy útiles en países que podríamos ser nosotros dentro de poco]. «Debemos ubicar al ciudadano en el centro», nos dicen, luego hay que olvidar subvenciones a entidades, colectivos y/o empresas, y primar sólo a los individuos. Pero como la renta básica no va a producirse; igual hay que ir a una reducción de costes en las empresas con una deflación salarial directa como la de los funcionarios. Ahora bien, de producirse esta deflación salarial, habría que compensarla con una bajada de impuestos a las rentas más bajas [incluso liberarlas de ellos] y una subida a las más altas en el IRPF, mientras, se buscaría reducir impuestos y gastos a las empresas para que empleen trabajadores nuevos e inviertan en investigación y tecnología. Pero, como ya lo veo venir, en vez de renta básica universal aparecerán aprendices trabajando en las empresas a cargo del Estado con los AASS metidos en la harina participativa, se produciría así el mismo descenso de la masa salarial en las empresas con cargo al Estado, pero no sería por medio de una renta básica universal, sino condicional a aquellas empresas y trabajadores afines, para seguir explotando a los más jóvenes [como hasta ahora] y a los más viejos que no se jubilarían quedando como «senior» o maestros y sin tocar a los intocables liberados. [El que pueda hacerlo que lo haga, el que no que lo enseñe y sino: ¡libérate!]

Los procesos automatizados y los robots son primordiales para conseguir competitividad y valor añadido, por ello es indispensable una FP permanente de carácter ocupacional para el empleo que ponga en valor las capacidades tecnológicas. Necesitamos una formación de postgrados en el campo de las ocupaciones, no se puede seguir considerando a esta formación como algo paralelo a la FP inicial [tanto a la FP inicial de los niveles del EEES, como del inferior]. ¡De ninguna manera es paralela a nada! Pues es el postgrado en la especificidad de las ocupaciones. Existe demasiada ignorancia al respecto en este país; un país que incluso niega su existencia y contenido para el aprendizaje permanente; una ignorancia que en estos últimos treinta años ha producido falta de productividad y competencia. Tampoco es algo que se pueda enseñar sin estructura formativa en el puesto de trabajo como pretenden ciertos interesados en el estatuto del aprendiz. Digamos ¡sí!, al estatuto de aprendiz, y para todos los [ocho] niveles profesionales, pero a partir de una FP para el empleo por ocupaciones. Se debe acabar con todos los centros colaboradores, subvenciones y ayudas a empresas o entidades, que, como centros privados, deben tener su propia financiación. Y, desde luego, ni un euro para un estatuto del aprendiz que no parta y provenga de una FP para el empleo de carácter ocupacional pública con los medios propios del Estado [por cierto: el INCUAL debe poner en el centro de todo su trabajo a la ocupación laboral, o sino, no sirve para nada de cara al empleo, y nada de lo que ha hecho hasta ahora tiene en su centro a la ocupación] Insisto, no podemos incurrir de nuevo en menospreciar la necesidad de formación específica a nivel de ocupaciones o de la profundización en tecnologías específicas de ellas. Además, si el Estado debe invertir en un servicio público, lo hará a través de sus funcionarios y su función. El funcionario es independiente, y su objetivo es servir al ciudadano; los demás entes tendrán sus intereses y en ocasiones éstos habrán sido espurios a su propio fin formativo: ¿puede el fontanero de Ribavilla enseñar fontanería a sus conciudadanos? Algo que nada tiene que ver «con una evolución desde una sociedad de personas hacia una sociedad de talentos», pues se ha olvidado del «modelo productivo objetivo que debería haberse adoptado para afrontar los nuevos retos y necesidades», ese modelo formativo e innovador menospreciado hace treinta años. No podemos permanecer en el mismo error. Transformar no es acabar parado en el mismo sitio.

Las guerras mundiales del siglo XX han continuado por otros medios: «De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas» [Isaías]. Sus guerreros construyeron robots [mientras otros memorias]. Los países con más robots [Japón 30 robots por cada mil habitantes y Alemania 20] han hecho los deberes, no existen milagros sino robots. En los otros [que no se han preparado ni formado a su gente para esos procesos productivos] sus ciudadanos manufactureros medirán su competitividad con robots que no cobran salarios [y en Japón y Alemania también ocurrirá, pero tendrán el producto y su riqueza]. Y todo por no apostar por el conocimiento industrial y tecnológico. ¡Sigan menospreciando a la formación ocupacional de carácter específico en tecnologías! [Hace más de treinta años en cada uno de los centros de formación del SEAF-PPO había varias aulas de automatización: Oleohidráulica, Neumática, Electrónica e Instrumentación. Ahora ya no, y apenas se imparten tales conocimientos, y, cuando se hace, no importa ya donde, no existe la misma pretensión de profundizar en el conocimiento específico].

P.S.: Mi hermano me decía en los setenta del siglo pasado en referencia a Alemania: «Chico nos sacan 20 años». Luego en los noventa: «Con todo lo que hemos prosperado, ahora nos sacan 40». Mi hermano ahora ya no hace comparaciones. Y es que en España hervir el agua hierve pero el café no sale.