domingo, 28 de marzo de 2010

La FP rompe moldes que nunca debieron romperse y no rompe otros que sí deberían.


Leo en LA NUEVA ESPAÑA el artículo de opinión: «La FP rompe el molde» (http://www.lne.es/opinion/2010/03/25/fp-rompe-molde/891746.html) y debo reconocer su espíritu positivo. Pero ese espíritu positivo ignora una situación errónea que se debe superar. Se subtitula el artículo: «En la Formación Profesional se aprende haciendo». Todo un lema orgullo del SEAF-PPO. Y claro, se supone que lo que prima a la hora de seleccionar a dichos profesores no será su titulación académica, sino su contrastada profesionalidad en dicho «quehacer» de una ocupación en la que impartirán sus conocimientos (como únicos profesores) en un aula taller equipada con toda la maquinaria industrial pertinente de cualquier taller de producción real. Realizándose una formación «just in time», donde cada explicación tiene su realización profesional inmediata, sin almacenar el conocimiento para una posible práctica al final del ciclo formativo. Por ejemplo: para ser profesor de un curso de Calderería Industrial lo exigible no es una titulación académica (que también), sino Calderero Industrial con contrastada experiencia y profesionalidad en tal ocupación. Supongo, dado el subtitulado del artículo, que esa es la situación real de la “FP que enseña haciendo”. Pero parece ser que la mencionada FP no ha llegado a ese nivel de especificidad que significa la formación a nivel de ocupación, pues dice que desde los ciclos de la FP se accede a varias ocupaciones y, eso, es reconocer que no se llega a ese nivel de especificidad de ocupación, sino a un campo de conocimiento general para varias ocupaciones.

Dice el refranero español que no se puede estar en misa y en la procesión. Y es que un vector no puede señalar dos direcciones diferentes: o se dirige hacia el mercado de trabajo y la empleabilidad a través de una FP permanente de carácter ocupacional siguiendo el molde del artículo 150 de la Constitución Europea; o se dirige hacia la más alta consideración académica de la FP inicial a través del CFGM, el CFGS y el Grado Universitario siguiendo el molde del artículo 149 de la CE. Lo que no se puede es asumir ambas direcciones porque se rompen los moldes y luego no se va en ninguna dirección: ni en la de una FP permanente potente capaz de establecer la dinámica competitiva de los sistemas productivos y de mejorar la empleabilidad de las personas; ni en la de una FP inicial capaz de llevar desde abajo la progresión académica de sus usuarios. ¿Cómo entonces se puede considerar como asignatura pendiente el que la gente no se decante por ir directamente a la FP en lugar de ir a la Universidad, cuando es precisamente esa FP la que no tiene continuidad ni progresión del G. Medio al G. Superior y al Grado Universitario?

En España se han roto los moldes de dos modelos formativos netamente diferenciados, por una exclusividad ignorante de la bidimensionalidad real, dando como resultado la ineficacia en cualquiera de las dos direcciones formativas. Así que pongámonos a recomponer los moldes que se han roto, ¡qué ya toca!, y desarrollemos y demos cabida y contenido diferenciado y conceptual a los Postgrados Ocupacionales en busca de la empleabilidad. Como ejemplo, piensen e intenten responder a estas preguntas: ¿cómo un graduado en filología hispánica puede formarse para la ocupación de periodista y acreditarse como tal redactor de prensa escrita ? ¿Y un economista? ¿Y un graduado de la INEF? ¿Y si quisiera serlo de radio y televisión? Debemos recuperar el concepto de ocupación y su formación ocupacional como postgrado. Y, una vez separados los conceptos, potenciar la FP inicial como el vehículo más idóneo para la progresión académica, dejando a la FP permanente como la forma de buscar la empleabilidad a todo lo largo de la vida. No es posible continuar en la situación actual: sin estructura conceptual y sin reconocer las diferencias entre los dos sistemas formativos más allá de la marginalidad a la que se somete a uno de ellos, y de los intereses diferentes de sus clientes. No podemos alegrarnos cuando, sin reconocer aún la bidimensiolalidad, ya debemos plantearnos romper sus moldes a una tercera dimensión: la virtualidad como ayuda permanente a las pymes y las asociaciones de empresas.

P.S.: Las Escuelas universitarias deberían centrarse en los Grados y, las Escuelas Superiores y Facultades, en los postgrados y en la investigación con su desarrollo de aplicaciones, siendo éste su objetivo primordial en permanente contacto con las empresas. Provocando esta actividad la innovación permanente en los perfiles profesionales de las ocupaciones que, a su vez, promueven la necesidad del aprendizaje permanente de carácter ocupacional capaz de dinamizar la empleabilidad de las personas y la competitividad empresarial. Se debe dar vida a ambas actividades formativas (que son compatibles pero no miscibles) en un Centro Único universitario que incremente su actividad en ambas direcciones a la vez que aguas abajo. Dando cobijo desde los postgrados a todos los Postgrados Ocupacionales o «Masteres» a la vez que se colabora con los Centros de Referencia Nacional (aguas abajo) y desde los Grados Universitarios dando cobertura al Grado Superior y Medio de su tecnología, sector, o familia profesional.

domingo, 21 de marzo de 2010

Director de escena: ocupación malograda


Corría el año 1977 cuando llegué a Barcelona como profesor al Centro de FP ocupacional de «La Violeta». Mi gran sorpresa fue encontrarme un día con una retahíla de coches con chofer. Sorprendido, pregunté al conserje y éste me dice: «No, no tenemos ninguna visita ministerial, es que comienza un curso Mavi», respondió Quilez. Un curso: «Dirección y Administración de empresas» impartido por una reconocida profesora: Maravillas Rojo. En esa misma época mi amigo Enrique de Coupeau tras haberse licenciado en Filología por la Universidad de Oviedo, estaba realizando el ultimo curso de otro tipo de dirección: «Dirección de escena». (Luego el sempiterno tramo inacabado de la carretera de Unquera-Llanes truncó su vida dejando también inacabada la «Dirección de escena» que había comenzado en el Palau de la Música).

Era absoluta mi convicción de que había llegado el momento en el que debía desarrollase en España la formación permanente de postgrado de carácter ocupacional. Han pasado 33 años y, tras un bochornoso calvario de despropósitos, creo que debemos restablecer ese concepto que la desidia hizo crucificar. Debemos reconocer lo obvio: que tanto «Dirección y Administración de Empresas», como «Dirección de escena», como «Mecánico de mantenimiento», como «Albañil», y tantas otras formaciones ocupacionales... Son postgrados para la empleabilidad.

La percepción global de un sistema formativo en la actualidad, requiere de cuatro conceptos secuenciales que se agrupan en dos grandes grupos siguiendo el siguiente esquema:

A) Formación Profesional inicial. (Artículo 149 de la Constitución Europea)
1. «La Educación» (ESO, BACHILLER): Que cualifica para el ingreso a una formación profesional inicial.
2. «La FP inicial» (CFGM, CFGS, GRADO universitario): Que tendría, o debería tener, el auténtico carácter propedéutico profesional hasta la adquisición de una «titulación académica» lo más superior posible en la primera etapa de la vida. Una titulación capaz de mantener su vigencia durante toda la vida, dado su carácter generalista en un determinado sector o familia profesional. Y que nos abre el paso hacia la formación en las ocupaciones de ese sector mediante la FP permanente.

B) Formación Profesional permanente. (Artículo 150 de la Constitución Europea)
3. «La FP ocupacional de postgrado en busca de mejora de la empleabilidad a todo lo largo de la vida» (la FP ocupacional de tipo ocupación y la FP ocupacional de tipo específico): Una formación que cualifica para el desempeño de las ocupaciones. Y que abre paso a la empleabilidad en determinados puestos de trabajo, así como a la promoción profesional.
4. «La experiencia en el desarrollo de la actividad profesional en el propio puesto de trabajo» (Reconocimiento Profesional): Cualificando nuestro nivel profesional. Véase el Marco Europeo de Cualificaciones o EQF (en sus siglas en inglés) para el «aprendizaje permanente»: http://sites.google.com/site/fpparaelempleo/marco-europeo-de-cualificaciones/interpretaciondelmarcoeuropeodecualificaciones

Es decir, seguimos despreciando y negando la realidad racional de este esquema porque nadie quiere reconocer la responsabilidad de cambiar el equivocado discurso y responder a las preguntas: ¿Cómo acercarse a la actividad profesional y empresarial desde la formación? ¿Cómo reconocer como profesionales de la docencia a aquellos que provienen de la actividad profesional y la empresa, y no del mundo académico; siendo además que lo hacen para impartir cursos avanzados de la profesión?

Leo en LA NUEVA ESPAÑA que CCOO exige recuperar la formación para «Dirección de Escena» en la ESAD. Es ésta toda una formación de postgrado ocupacional a mi entender. De cualquier forma, me imagino a la dirección de la ESAD en la descabellada situación de no poder confeccionar una obra de teatro realizada al completo por sus alumnos como trabajo final de estudios; pues faltaría la cabeza: el director de escena. Me pregunto: ¿quién será el director escénico de este drama que nos está tocando vivir en todo lo relativo a las cualificaciones profesionales y su formación en España? Menuda malograda ocupación la suya. Está pidiendo a gritos irse al paro a hacer un cursillo de perfeccionamiento ocupacional.

Aquí, al sur de los Pirineos, en el fondo todos somos como personajes en busca de un autor; eso sí, con el director de escena malogrado y un dramaturgo pirado. ¡Ah si Larra levantase la cabeza! ¿Volvería a suicidarse o seguiría recordándonos la mala representación de la obra?

lunes, 15 de marzo de 2010

Esto va a doler



El otro día compré las lentejas más baratas y vi que procedían de Canadá y no de León. Ahora ya no vendemos pisos, pero seguimos comprando las lentejas canadienses porque son las más baratas. Debemos pagar la hipoteca y, cuando termine la moratoria, nuestros bancos los créditos pedidos a los bancos extranjeros. Si pagamos, ellos pagan (los pisos embargados o sin vender no sirven para pagar su deuda).

La baja competitividad con productos más caros que otros, la alta tasa de desempleo de nuestra baja actividad y esa deuda que continua creciendo, son las causas que nos están poniendo en un brete. En estas circunstancias deducir lo que hay que hacer es obvio: ser competitivos, vender fuera, y trabajar todos.

¿Cómo lograr la competitividad y vender fuera? Pues rebajando el precio del producto a la vez que se mejora su calidad. Para ello deberá llegarse a acuerdos para la reducción de la liquidez salarial a cambio de participaciones empresariales (o futuros) e invertir en I+D+i para mejorar la calidad del producto y la productividad. Como la liquidez salarial decrecería, habría que compensarla con una bajada de precios para mantener el consumo, ello lo conseguiríamos bajando el IVA. Luego, para mantener la competitividad deberíamos establecer la conciliación laboral con la formación profesional permanente para la mejora de la empleabilidad. También facilitar la conciliación con las obligaciones familiares. Como la familia es el pilar fundamental de la sociedad, ya debería haberse previsto hace tiempo un mínimo salario universal familiar que mitigase los efectos dolorosos cuando apareciesen las crisis (esas cosas cíclicas y previsibles si se quieren ver). Claro que, si existiese un salario universal familiar que afianzase su importancia y seguridad en esas dolorosas épocas, habría que tener también un porcentaje mayor de retención fiscal en el IRPF. Así, algunos debilitados ingresos familiares podrían mejorar y se equilibrarían los esfuerzos con aquellos más fuertes que sí pueden ajustarse. Los sindicatos deberían estar negociando empresa por empresa (y según el estado de la misma) estas cuestiones (olvidándose de los rígidos convenios colectivos); además, deberían financiarse únicamente por las cuotas de sus afiliados, aunque también por un porcentaje mínimo de deducción salarial obligatoria que se adjudicaría a aquel sindicato que indique el trabajador o, en su defecto (si no indica nada), sería para un fondo a disposición del comité de empresa (evitándose así dependencias espurias y ganando en libertad). El despido, una vez que el Estado garantiza el sostén familiar y se pretende la estabilidad laboral a cambio del esfuerzo compartido, será libre (a lo sumo habrá una indemnización progresiva). En este mundo tan... ¿dinámico?, los servicios públicos deberían potenciarse para generar seguridad e igualdad. Es decir, se propone la eliminación de las entidades colaboradoras de la Administración (que sólo sirven para promover la injusticia de la discriminación salarial que existe siempre detrás de toda subcontrata). Y será el ciudadano el que decida si dicho servicio publico que garantiza su igualdad de oportunidades ante la vida se lo va a ofrecer de forma gratuita la Administración por sus propios medios o una empresa privada (esto último estará subvencionado con un importe fijo para tal servicio).

Estabais advertidos de que iba a ser lectura dolorosa. Muchos pensarán que son ideas descabelladas de un auténtico diletante, y desde luego diletante se es, pero ésa es una profesión bastante común, ¿no creen?

domingo, 7 de marzo de 2010

El modelo del sauce llora ocupaciones


Centro de postgrados: todo un lujo. Hubo un tiempo en que creía que ese concepto de postgrado (más allá de la formación inicial académica para el aprendizaje permanente de las ocupaciones) iba a ser de lo más importante; que sería fundamental para ser competitivos y llegar a la Unión Europea como un país que creía en sí mismo y en una Europa a la que aportar (nada que ver con PIGS). Ese principal desarrollo se daría desde el Ministerio de Trabajo y su formación (con sus docentes provenientes de la industria, principal requisito para acceder a tal docencia). Promoviéndose así una cercanía a las empresas en las que ya se impartían cursos de especialización (o específicos) en tecnologías que despuntaban. En este campo de posibilidades, las Universidades Laborales (del Ministerio de Trabajo) jugarían un papel esencial al enlazar con las Universidades Académicas dando impulso a la formación de los trabajadores y al aprendizaje permanente como ya se estaba haciendo con los cursos PPT (se acuerdan cuando al principio de los setenta había autobuses especiales en Gijón que por las tardes llenaban de gente los cursos de la UNI). Una UNI en la que se formaban ingenieros técnicos (con muy buenos resultados académicos por cierto). Pero nada de eso fue posible: la cigarra se puso a cantar en el paraíso natural. Desde entonces se podría prever que esta crisis llegaría. No la financiera, sino la ocasionada por la fragilidad de nuestra competitividad industrial (¿aprenderemos a reconvertir ladrillo en tornillo?), competitividad que ahora (metidos en el euro) no somos capaces de conseguir devaluando la moneda. Pero seguimos fiando el futuro a un paraíso natural y a una costa del sol que, como tal, el oeste de Marruecos no tiene ningún reparo en arrebatarnos (y es allí donde actualmente está la competitividad de la segunda vivienda).

Aquí en Asturias apostamos por el carbón de nuestras minas (con sus vetas enrevesadas) cuando ya Polonia en la feria internacional de la minería de 1967 nos había (sin grandes aspavientos) mostrado su minería totalmente automatizada; además, se sabe que con sus enormes vetas horizontales tiene carbón para abastecer a Europa de energía durante los próximos 300 años. Y no hablemos de la siderurgia (premio de consolación a la Asturias conflictiva del 34 cuando tras el oportunismo de la segunda guerra mundial nos abandona el capital para irse con la línea blanca de lavadoras, frigoríficos, coches, y demás transformaciones, mucho más al este). Ahora Mittal, estará pensando: ¿dónde será rentable instalar una siderurgia integral sin problemas de CO2 de cara al mercado de Europa? Téngase en cuenta que una central nuclear puede surgir más al sur con tecnología francesa; que las minas de hierro más cercanas e importantes están en Mauritania; y que el carbón más barato está en Sudáfrica. A pesar de nuestro Gran Musel, va a ser difícil convencerle, a no ser que trabajemos más barato (incluso gratis subvencionados, algo que podría plantearse con la pretensión de un empresariado preocupado más de enriquecerse que de hacer empresa; contando, claro está, con la colaboración inestimable de unos sindicatos bien pagados y no precisamente por sí mismos). No sé, quisiera equivocarme, pero creo que somos como ese niño que con su cubo en la playa quiere frenéticamente llenar de agua su agujero en la arena, cargando cubos y cubos de la mar en su pequeño hoyo de frustraciones. Mientras, los coreógrafos y directores de este drama para los ciudadanos parados, viven risueños la comedia que se han montado. No, no pretendo ser pesimista, porque estoy seguro de que «esto lo arreglamos entre todos.org» siempre y cuando no nos engañemos y veamos la realidad sin hedonistas optimismos. Porque lo que más nos urge ahora es ser optimistas bien informados (y no digamos nada si pudiera ser bien formados).

Ahora la Universidad Laboral de Gijón está controlada por una recreativa RECREA que no es que pague por el conocimiento, sino que pretende cobrar sus buenos emolumentos a la Universidad por usar las instalaciones para impartir conocimientos. Alegres y felices los AASS en los ochenta encontraron su nicho de empleo en la FP permanente de carácter ocupacional, y llevaron a su descanso en paz al conocimiento práctico de las tecnologías (las UNIs fueron olvidadas). La innovación no es investigación ni desarrollo, es la formación permanente para llevar aguas a bajo el conocimiento de tales investigaciones y desarrollos a todos los trabajadores de las empresas que están comprometidas con su personal fijo y estable de cara a la competitividad.

Esto del conocimiento es bastante desconocido. Imagínense un sauce llorón: por su tronco central sube el conocimiento de la FP inicial hasta llegar a su cúspide formada por las ramas y especialidades de la Universidad, para después descender hasta el suelo por las ramillas cargadas de las hojas como si fueran múltiples ocupaciones del mercado laboral. Todo el espacio entre el tronco del sauce y las ramas con sus hojas-ocupaciones, lo deben ocupar los postgrados de la FP ocupacional para el aprendizaje permanente.